prólogo

Antes que nada


Los siguientes son unos documentos sobre el viaje que significa vivir en estrella de mar y buscar un terreno donde construir la emsubida de mangangá. Dos mundos inconciliables que se tocan a la orilla del océano atlántico.
Ayer tuvimos que reubicar nuevamente la huerta porque dónde estaban ahora hay un deck. Algunas se quedaron contentas en un canterito. Las más lindas presentan problemas. Podrían ofender a los inquilinos. Mañana nos tenemos que reubicar también Alicia y yo. Alicia dice que se va a Montevideo. Del todo.
Es complejo convivir pero prefiero que esté. Siento que estrella se pone contenta cuando ella viene.
Yo por mi parte quiero ver a los amigos y volver. Creo que no tiene sentido tratar de pasar la semana turística santa de pesaj acá. Es pesaj no sucot. Nadie me va a dar bola especialmente no la escribana que debería escriturar el terreno. Estoy cansada de buscar. No entiendo bien las cuestiones legales y necesito todavía, a siete meses de búsqueda, que alguien me explique qué es exactamente lo que me ofrecen a cambio de los varios miles de dólares que me piden.
Me preocupa porque tengo plata para un sólo terreno, y media casa, y no tengo todavía dónde vivir.
Estrella está preciosa. Por la ventana de la cocina se ve todo el mar así que todo el tiempo te dan ganas de cocinar. Entre los recorridos para conseguir vegetales frescos, faso, porque las plantas se van muriendo a medida que van llegando inquilinos y la mayoría no llegaron a florecer y la traída de los bidones porque no sé qué problema tienen con el agua de la canilla, no queda mucho tiempo para escribir, así que hoy me hice la sota y me senté a escribir. Mientras escucho que todo el munco está trabajando, porque este, también es mi trabajo. Me voy a tomar un brake

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